VALENCIA.- Hace hoy 50 años nada hacía presagiar a los vecinos de la ciudad de Valencia la tromba de agua que iban a sufrir el día 14. Unas horas antes, concretamente en la madrugada del 13 al 14 de octubre, apenas llovió en la capital. Los valencianos dormían con tranquilidad ya que el observatorio valenciano del Instituto Nacional de Meteorología registraba datos poco alarmantes.Entre las 12 de la noche y las 5 de la mañana, sólo se registró en la ciudad un litro y medio por metro cuadrado en dos chubascos débiles. Entre las 7 de la mañana del día 13 y las 7 de la mañana del día 14, sólo se registraron 2,8 litros por metro cuadrado en la ciudad, pero aguas arriba del río, ya comenzaba a gestarse la crecida que más tarde causaría tantos estragos en las calles de la capital.
Ante semejante aportación de los afluentes del Turia, el cauce del río madre no pudo resistir el aluvión y quedó desbordado por la situación. Oficialmente se contabilizaron 81 muertos, 52 en la ciudad de Valencia y 29 del resto de la provincia. Cifras extraoficiales elevan por encima del centenar el número de fallecidos. Se calcula que unas 800 viviendas fueron destruidas o tuvieron que ser derribadas y otras 300 sufrieron daños parciales. Las pérdidas económicas en la industria, el transporte o la agricultura tampoco son claras, pero las cifras rondan entre los 3.200 y los 4.400 millones de pesetas de la época.
Son muchos los homenajes que se han realizado en estos últimos días desde todos los ámbitos para recordar tanto a las víctimas como a aquellos que con su solidaridad permitieron recuperar a Valencia del barro. Hoy, el arzobispo de Valencia, monseñor Agustín García-Gasco, preside en la Catedral, a las 12 horas, una misa conmemorativa de la riada ocurrida el mismo día de 1957 en la capital valenciana y localidades próximas.
La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, acompañada por la concejala de Calidad Medioambiental, Energías Renovables, Cambio Climático y Ciclo Integral del Agua, María Àngels Ramón-Llin, asistirá al acto. La misa, que ha sido organizada por el Arzobispado en colaboración con el Ateneo Mercantil, será concelebrada por miembros del cabildo catedralicio, así como por sacerdotes de las parroquias y localidades que resultaron más afectadas.
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