
Del Campo advirtió de que si se produjese un cambio climático podría causar "impactos de gran trascendencia" sobre la vegetación y su entorno, como el aumento de la temperatura de la superficie terrestre en una media anual de dos grados centígrados y la disminución de las precipitaciones de hasta 35% en España, con el consiguiente aumento de plagas y enfermedades sobre los cultivos.
Apuntó además que el aumento de la temperatura del planeta y la escasez de lluvias provocará que las necesidades de agua para los cultivos suban entre un 7% y un 8% en España, lo que agravará las sequías, propiciará el aumento de la salinidad del suelo y la pérdida de tierras fértiles.
Ante la posibilidad de un cambio climático, Del Campo evidenció que se van a agudizar las condiciones naturales que nos obligaron a construir embalses y trasvases intercuencas, por lo que estas infraestructuras seguirán siendo incluso más necesarias que antes combinadas con otras medidas de gestión de la demanda.
Concretamente, el presidente de los regantes se refirió a la modernización de regadíos, la desalación, la gestión conjunta de aguas superficiales y subterráneas, la recarga de acuíferos y la reutilización de aguas regeneradas urbanas.
Por otro lado, Del Campo manifestó su temor ante los cambios pudieran abordarse respecto a los órganos de gobierno de las Confederaciones Hidrográficas y Consejo Nacional del Agua, por considerar "injusto" que se dé cabida a otras organizaciones "más o menos politizadas", como sindicatos y ONGs, a costa de disminuir la representación de "los verdaderos usuarios del agua".
Del Campo hizo estas declaraciones en la Conferencia Nacional Agraria que se celebra hoy y mañana en Ciudad Real, y que será clausurada por el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy.- (EP)