VALENCIA.- La escasa oferta y altos precios del mercado del alquiler está
provocando que el 36,5 por cieento de los inquilinos valencianos opte
entre el alquiler de vivienda compartida, el alquiler de habitaciones o
el de temporada.
Además, este desajuste continúa desplazando a
cerca del 30% de la demanda de alquiler residencial hacia municipios
periféricos. Con una media de edad de 36,6 años, el perfil de
arrendatario también envejece y siguen siendo las parejas, con y sin
hijos, las que más alquilan.
Por su parte, los propietarios continúan
abandonando el mercado del alquiler habitual y los que permanecen optan
cada vez más por la contratación de seguros de impago.
Estas
son algunas de las principales conclusiones del estudio realizado por la
Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI), Sociedad
Española de Alquiler Garantizado (SEAG), en colaboración con la
Asociación de Inmobiliarias de la Comunitat Valenciana (ASICVAL), sobre
el alquiler de vivienda habitual, según ha informado las asociaciones en
un comunicado.
La presidenta de ASICVAL, Nora García Donet,
ha advertido de que "el precio del alquiler está tocando techo porque
simplemente la gente no puede pagar las rentas que se demandan, pero
esto no significa que vaya a bajar porque sigue sin haber suficiente
oferta. Compartir vivienda o alquilar una habitación ha pasado de ser
una elección para ser una necesidad".
El encarecimiento del mercado del alquiler está impulsando el
trasvase hacia otras modalidades residenciales. Así, el 13,9 % de los
arrendatarios opta por compartir vivienda, el 12 % recurre al alquiler
de habitaciones y el 10,6 % se dirige al alquiler de temporada.
Según las inmobiliarias valencianas, el precio es también el
principal motivo por el que una parte de la demanda (28,4 %) se ve
obligada a ampliar su búsqueda fuera de los principales núcleos urbanos.
Aun así, la tendencia se ha moderado, ya que hace un año representaba
el 31,8 %.
Mientras que el 34,3 % de los inquilinos
valencianos busca pagar rentas entre 500 y 700 euros; otro 34,3 %, entre
700 y 900 euros; y el 22,4 %, entre 900 y 1.100 euros; la realidad es
que solo el 9% de los alquileres se cierran por el primer rango
demandado.
De hecho, según las agencias consultadas, el 38,8 %
de las viviendas se alquilan por rentas entre 700 y 900 euros; el 26,9
%, por rentas entre 1.000 y 1.300 euros, y el 19,4 %, por rentas entre
900 y 1.100 euros.
Hay que tener en cuenta, no obstante, las diferentes
realidades del territorio, donde en las capitales de provincia y grandes
núcleos urbanos se pagan precios de alquiler más altos que en el resto
de municipios.
La encuesta refleja también un cambio progresivo en el perfil de las
personas arrendatarias. La edad media alcanza ya los 36,6 años, frente a
los 32,5 años registrados hace cinco años, lo que confirma el retraso
en la emancipación y la incapacidad para poder dar el salto del alquiler
a la compra de la primera vivienda.
Las personas de entre 30 y 40 años
(46,3 %) continúan siendo el principal grupo de inquilinos, seguido del
de 20-30 años (38,8 %) y del de 40-50 años (11,9%).
En cuanto
al perfil de los hogares en régimen de alquiler, predominan las parejas
con y sin hijos, según el 69,7% y el 60,6% de las inmobiliarias,
respectivamente.
Asimismo, afirman que continúa creciendo el
número de personas que alquilan solas (31,8%) y de quienes comparten
vivienda sin vínculos familiares (33,4%), ya que hace un año
referenciaban el 20,4% en el primer caso y el 19,3%, en el segundo.
El alquiler sigue destinándose mayoritariamente a primera residencia
(94%), aunque un 20,9% alquila por motivos profesionales y un 13,4%,
como residencia de estudios.
La encuesta pone de manifiesto, asimismo, que parte de los
propietarios continúa abandonando el mercado del alquiler residencial.
El 74,2% de las agencias inmobiliarias estiman que, de media, un 14,4%
de los propietarios ha dejado de destinar sus viviendas al alquiler
habitual durante el último año.
Entre las principales
alternativas elegidas destacan la venta de la vivienda (19,8%), el uso
propio o familiar (12,5%) y el alquiler temporal (9,6%), mientras que el
alquiler turístico representa una opción minoritaria (3,5%).
La percepción de riesgo e inseguridad jurídica entre los propietarios
se refleja en el incremento de las garantías exigidas para formalizar
los contratos. El 58,2% de las agencias inmobiliarias afirma que la
contratación de seguros o garantías de impago ha aumentado respecto al
año anterior y, de media, el 80,6% de los contratos incorpora
actualmente este tipo de protección.
El 77,6% de las
inmobiliarias cuentan con SEAG como proveedor de garantía de alquiler.
No obstante, la incidencia media de impagos continúa siendo reducida,
situándose en el 3,2% de los alquileres gestionados por las agencias.
Los retrasos en el pago de la renta es la incidencia más frecuente
(49,3%), por delante de los impagos efectivos (14,9%).
El
35,8% de las agencias afirma no haber tenido ninguna incidencia con la
renta del alquiler. Ante esta situación, ASICVAL ha insistido en dejar
de lado la confrontación política para impulsar medidas, que permitan
incrementar la oferta de vivienda en alquiler habitual reforzando la
seguridad jurídica de los pequeños propietarios, con el objetivo de
reducir la tensión en el mercado y facilitar el acceso a la vivienda.
La Encuesta sobre el alquiler de vivienda habitual por la Federación
Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI), Sociedad Española de
Alquiler Garantizado (SEAG) y la Asociación de Inmobiliarias de la
Comunitat Valenciana (ASICVAL) fue administrada online de forma
aleatoria entre 689 profesionales inmobiliarios procedentes de toda
España, 67 de la Comunitat Valenciana, en junio de 2026.


