La jornada, celebrada en la sede del organismo en Valencia, ha
permitido explicar los principales aspectos de esta actualización
cartográfica, en fase de información pública, según ha informado la CHJ
en un comunicado.
Este proceso forma parte del tercer ciclo de
aplicación de la Directiva de Inundaciones y comienza con la revisión de
la Evaluación Preliminar del Riesgo de Inundación (EPRI), que permite
identificar los tramos con mayor riesgo potencial de inundación.
Como resultado de esta revisión, aprobada en julio de 2025 y que incorpora los efectos de la dana
de octubre de 2024, en la demarcación del Júcar se añadieron tres
nuevas Áreas de Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSI) y
cuatro nuevos subtramos adicionales, todos ellos de origen fluvial, que
suman más de 70 kilómetros de cauces.
En total, la demarcación cuenta
actualmente con 129 subtramos incluidos en 61 ARPSI, con una longitud
conjunta superior a 1.070 kilómetros.
La siguiente fase en la aplicación de la Directiva de Inundaciones
la constituye la revisión de los mapas de peligrosidad y riesgo de
inundación en las ARPSI, que supone una mejora en la información
disponible en distintos tramos de la demarcación.
Para ello, se han
utilizado nuevos modelos hidrológicos e hidráulicos y herramientas
cartográficas «de alta precisión», que permiten simular el
comportamiento de las avenidas y definir «con mayor detalle» las zonas
potencialmente inundables.
Entre las novedades más relevantes destaca la actualización de la
información de los cuatro nuevos subtramos ARPSI identificados en la
EPRI: el río Sot en Sot de Chera, el barranco Ràtils entre
Onda y el río Seco o Sonella (Castellón), la confluencia de la cañada
del Monegrillo con el arroyo de la Encina en Iniesta (Cuenca) y el río
Servol aguas arriba de la N-340 hasta su desembocadura (Castellón).
Además, se ha actualizado la cartografía de 18 subtramos ya
identificados como ARPSI en ciclos anteriores, entre las que se incluye
el río Turia desde el embalse de Loriguilla hasta el Azud del
Repartiment, debido en este caso a los cambios morfológicos que
experimentó el cauce tras la dana de 2024, con el objetivo de mejorar la
información disponible sobre las zonas inundables.
Según la CHJ, el episodio de lluvias extraordinarias registrado el 29
de octubre de 2024, que provocó importantes inundaciones en diversas
comarcas de la Comunitat Valenciana, también se está teniendo en cuenta
en este proceso de revisión de los mapas de peligrosidad y riesgo de
inundación en las zonas más gravemente afectadas, como son las cuencas
del río Magro y barranco del Poyo.
La magnitud del evento y los daños ocasionados en infraestructuras y
cauces han dado lugar a un «intenso trabajo» de recuperación en zonas
afectadas, donde se están ejecutando numerosas obras de emergencia y
actuaciones de reconstrucción.
Paralelamente, se están realizando nuevos
estudios hidrológicos e hidráulicos, así como vuelos LiDAR, con el
objetivo de obtener información topográfica actualizada que permita
mejorar la caracterización de los cauces.
En este sentido, la CHJ subraya que resulta «especialmente
relevante» el trabajo técnico que está desarrollando el Centro de
Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) para analizar el
comportamiento hidráulico de los ríos y barrancos durante el episodio.
La magnitud de la avenida registrada superó en muchos casos los
registros y referencias utilizados hasta ahora, lo que obliga a «revisar
modelos hidráulicos, curvas de gasto, hidrogramas y estimaciones de
periodos de retorno».
Por todo ello, la elaboración de los mapas se ha dividido en dos
partes: por un lado, las áreas no afectadas por la dana (salvo el río
Sot y Turia, cuya información ha sido posible obtenerla con
anterioridad) y, por otro, aquellas más gravemente afectadas (cuencas de
Magro y Poyo).
En este sentido, el organismo prevé incorporar todos estos
resultados --que estima que que podrían estar listos a lo largo de este
año-- a la actualización definitiva de los mapas de peligrosidad y
riesgo de inundación dentro del proceso de elaboración del tercer ciclo
del PGRI.
Las Áreas de Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSI)
identificadas en la Evaluación Preliminar del Riesgo de Inundación son
los tramos donde se concentra el análisis detallado del riesgo.
De
conformidad con la Directiva Inundaciones, sobre estas y otras zonas no
catalogadas como ARPSI se elaboran posteriormente los Mapas de
Peligrosidad y Riesgo de Inundación, que permiten conocer «con mayor
precisión cómo podrían comportarse las avenidas en cada territorio».
Estos mapas constituyen una «herramienta fundamental» para la
gestión del riesgo de inundaciones, ya que permiten «identificar las
zonas más vulnerables, establecer prioridades de actuación y orientar la
planificación de medidas de prevención y protección».
Además, sirven de
base para que las administraciones públicas y los servicios de
Protección Civil puedan planificar actuaciones de autoprotección,
evacuación y respuesta ante episodios de avenida.
El análisis del riesgo se realiza combinando dos factores: la
peligrosidad de la inundación (extensión del área inundada, profundidad
del agua o velocidad de la corriente) y la vulnerabilidad de los
elementos expuestos, como la población, las actividades económicas o el
patrimonio cultural.
Para ello se estudian distintos escenarios de probabilidad de
inundación. En España se analizan tres: alta probabilidad (periodo de
retorno de 10 años), probabilidad media (100 años) y baja probabilidad o
eventos extremos (500 años), además del escenario de 25 años de periodo
de retorno en la Demarcación Hidrográfica del Júcar.