VALENCIA.- Cáritas Diocesana de Valencia, en su Memoria de 2025, señala que
benefició el pasado año a 73.742 personas, de las cuales un 34 por
ciento de ellas son menores de edad. En este documento también se
recogen las actuaciones de la institución durante el pasado año, donde
se produjo un "incremento significativo" de personas debido a las
atenciones realizadas con motivo de la riada del 29 octubre de 2024, en
la que 230 personas perdieron la vida.
Así se ha puesto de
relieve este jueves durante la presentación de la Memoria anual de 2025
en la que han participado el obispo auxiliar de Valencia, Arturo García,
la directora de Cáritas Valencia, Aurora Aranda, y la secretaria
general de la institución, Belén Lado.
La cantidad de personas
acompañadas se ha incrementado un 33% con respecto al año anterior,
reduciéndose el porcentaje de personas extranjeras en nueve puntos en
relación a 2024.
Además, la entidad ha detectado un incremento del 17%
en las personas atendidas por primera vez, también relacionado con las
atenciones a personas que nunca antes habían necesitado ayuda de Cáritas
y que la demandaron tras las inundaciones.
Sin embargo,
Aranda ha explicado que "las atenciones realizadas con motivo de la dana
no explican la cronificación de la pobreza y la exclusión social; la
persistencia de las mismas dificultades a las que se enfrentan las
personas para acceder a derechos básicos desde hace una década o la
normalización de la precariedad a la que estamos asistiendo".
Así, durante 2025, las acciones desplegadas por Cáritas Valencia
beneficiaron a 73.742, de las cuales, un 34% son menores de edad.
"Un
año más nos encontramos que las personas que acceden a nuestros recursos
son cada vez más y tenemos que acompañarlas durante más tiempo", ha
agregado directora de Cáritas Valencia.
En este sentido, los
perfiles más atendidos siguen la tendencia de años anteriores: personas
migrantes en situación administrativa irregular --el 61% de las personas
extranjeras atendidas en 2025 lo estaban--; mujeres solas con hijos,
parejas jóvenes con hijos, familias numerosas y con viviendas precarias.
Esta tendencia continuista subraya lo que muestran algunos informes
de referencia en el estudio de la pobreza y la exclusión, como el
Informe Foessa Comunitat Valenciana 2025, aquellos hogares en los que la
persona sustentadora es migrante y/o mujer y aquellos hogares con
presencia de menores muestran mayores niveles de exclusión. Es decir,
"el género y el origen son factores transversales que condicionan el
acceso a derechos y la igualdad de oportunidades".
La entidad detecta, además, que la vivienda es el "principal factor
de desigualdad", ya que según el informe cuatro de cada diez personas
atendidas ven vulnerado este derecho, "bien porque se encuentran en
situación de sinhogarismo, bien porque la vivienda no cubre las
necesidades de las familias o bien porque están alquiladas o
realquiladas sin contrato".
En este contexto, Cáritas Valencia
ha reclamado un pacto social que implique a todas las instituciones y
la ciudadanía. Para Aurora Aranda, "la sociedad valenciana ha demostrado
una enorme capacidad de solidaridad".
"El reto ahora es
transformar esa solidaridad puntual en compromiso sostenido con la
justicia social y ese compromiso, debe ser asumido por toda la sociedad
civil, las administraciones públicas, el sector empresarial, los medios
de comunicación, los partidos políticos y muy especialmente, las
comunidades cristianas", ha comentado.
Según ha explicado
Aranda, citando al papa León XIV: "El cristiano no puede considerar a
los pobres solo como un problema social; estos son una cuestión
familiar, son de los nuestros".
"Los niveles de desigualdad
de los que nos hablan los informes y nuestra Memoria --ha añadido--
requieren acuerdos amplios y respuestas sostenidas en el tiempo. Un
pacto social de estas características implica construir acuerdos básicos
sobre cómo queremos convivir y qué derechos estamos dispuestos a
garantizar colectivamente que nadie quede atrás".
No hay comentarios:
Publicar un comentario