VALENCIA.- Salomé Pradas
(Castellón, 47 años), consejera de la Generalitat Valenciana encargada
de Emergencias durante la dana del 29 de octubre de 2024, en la que se
produjeron 229 muertos, ha cargado duramente en una entrevista al programa Salvados (La Sexta) contra el entonces presidente autonómico, Carlos Mazón,
al que acusa de mentir sobre su actuación aquella tarde, según recoge El País.
En la
entrevista, emitida este domingo por la noche, reconoce que la dimisión
del jefe del Consell el 3 de noviembre le ha ayudado a ponerse frente a
las cámaras y salir a la opinión pública para ajustar cuentas con Mazón,
si bien lo desvincula del envío tardío y erróneo del mensaje masivo a
los móviles para alertar a la población, que no se emitió hasta las
20.11, cuando la riada ya había causado 155 fallecidos.
Esta supuesta
negligencia forma parte del núcleo de la investigación de la jueza Nuria
Ruiz Tobarra, que mantiene imputada a Pradas desde el 10 de marzo.
Es la primera entrevista que Pradas concede tras la dana y
su imputación por delitos de homicidios y lesiones imprudentes junto a
su número dos Emilio Argüeso. Se grabó el 24 de noviembre en un momento
en que la cúpula del PP estaba transmitiendo la consigna de pasar página
a la etapa de Mazón, tras nuevas revelaciones sobre sus movimientos
aquella fatídica tarde, en la que mantuvo una comida y sobremesa de
cuatro horas con la periodista Maribel Vilaplana y en algunos momentos
estuvo ilocalizable.
Ni su sucesor al frente del Gobierno valenciano, Juan Francisco Pérez Llorca, ni el portavoz parlamentario popular, Fernando Pastor, mencionaron el nombre del expresident durante el debate de investidura del pasado jueves.
Mazón
concedió varias entrevistas con motivo del aniversario de la dana y en
algunas “dijo cosas que no eran verdad”, asevera Pradas.
“Me armé de
valor para decirle por teléfono que quería que dijera la verdad, no por
mí, que lo hiciera por las víctimas. Que nos contara qué había hecho ese
día y que contara efectivamente que le había informado de cada paso y
de cada momento”, cuando al fin atendía o leía sus mensajes de WhatsApp.
“¿En qué mintió?“, le insiste Gonzo, el periodista que la entrevista.
“En negar rotundamente que le había informado de que íbamos a enviar el
ES-Alert. Por ahí no iba a pasar”.
“Todavía hoy llevo mal
ese momento, en que estamos en los peores minutos de la emergencia,
cuando nos dicen que va a reventar una presa [la de Forata] y puede
afectar a 80.000 personas, y yo no puedo contactar con el presidente. Me
hubiera gustado, viendo lo que ha pasado, que hubiera estado en esa
sala el máximo representante de la Generalitat”, dice a propósito del
Cecopi, el órgano que gestionaba la respuesta a la catástrofe, adonde el presidente llegó a las 20.28, cuando la mayoría de las víctimas ya habían fallecido.
“Me
cuesta procesar lo que pasó esa tarde [de la dana] con el presidente
Mazón, creo que debería haber estado en el Cecopi”, insiste sobre una
idea que reitera a lo largo de los 95 minutos que dura la entrevista.
“Yo, en su piel, hubiera cancelado la agenda, evidentemente”, comenta.
Pradas
se emociona ante las cámaras, llora y apela continuamente a las
víctimas, a las que pide disculpas, para que se cuente la verdad y
conozcan su verdad, porque “ha habido demasiada política, pero poco
corazón hacia ellas”. Mientras, ella misma se exculpa y se aleja de las
decisiones más controvertidas que se tomaron esa tarde, incidiendo en
que estaba al pie del cañón, donde tenía que estar, y no como otros.
En
este sentido, señala al responsable de Bomberos y jefe operativo de la
emergencia, José Manuel Basset, como uno de los principales responsables
de las decisiones. Además, abunda en la teoría del “apagón informativo”
de las agencias del Gobierno (Aemet y la Confederación Hidrográfica del
Júcar), que, según ella, impidió contar con los datos reales sobre la
situación del barranco del Poyo con el fin de actuar de otra forma y con
mayor celeridad.
Esa tesis de la falta de información procedente de las
agencias estatales ha sido desechada repetidamente por la magistrada
Ruiz Tobarra en sus autos.
En la entrevista, el nombre de Mazón es recurrente. A Pradas
se le quiebra la voz y suspira cuando, asegura, le llamaba y no le
cogía el teléfono aquella tarde o cuando el expresidente sugirió en la
comisión de la dana del Congreso de los Diputados que si no le respondió
a su llamada de las 19.10 fue porque debía llevar el móvil en la
mochila.
“Me generó gran dolor, pensé inmediatamente en las víctimas.
Quería informarle sobre todo de la presa de Forata [en peligro de
colapso] y la decisión de lanzar el ES-Alert. No le quería pedir
opinión, ni valoración, nada paró el ES-Alert”, asegura la entrevistada.
Según su relato, la exconsejera informó a Mazón de que se iba a enviar
un ES-Alert en la llamada que mantuvieron a las 19.47 horas.
La
abogada, que ha abandonado la política tras su cese, se muestra muy
contrariada por esas llamadas sin respuesta y sorprendida al comprobar
que el presidente no denotaba ninguna “preocupación” las veces que pudo
contactar con él.
Lanza también algunos dardos contra el jefe de
gabinete de Mazón, José Manuel Cuenca, que le dijo que no llamara al president,
que estaba en diferentes actos, sino que “le informara directamente a
él”.
¿A qué hora le dice que no molestes al presidente?, pregunta Gonzo.
“Antes de las dos de la tarde”, contesta la exconsejera, que entonces
decidió enviarle mensajes por WhatsApp. Mensajes que no han sido
revelados ni por el ahora diputado autonómico ni por Pradas (que sí ha
entregado un listado de sus llamadas certificado por un notario; también
Mazón, pero sin certificar y solo con las que él realizó).
El
presidente llegó con antelación a la comida, que empezó en torno a las
15 horas. Cuenca no estaba presente esa tarde en Valencia, al igual que
otros miembros del núcleo del equipo de Mazón en Presidencia.
Sobre cómo se redactó y se envió el mensaje ES-Alert que
recibieron los ciudadanos de parte de la provincia de Valencia a las
20.11 horas del 29 de octubre [en torno a las 21.00 horas se mandaría
una segunda alerta], la exconsejera asegura que solo se enteró del
borrador a las 19.00 horas, cuando el subdirector general de Emergencias
de la Generalitat, Jorge Suárez, le informa de su envío ante una
posible rotura de Forata.
“Y una vez lo lee, se inicia un debate entre
él y el jefe operativo de la Emergencia, el señor Basset, sobre la
idoneidad de enviarlo. Suárez lo tenía claro, yo también, la gran
mayoría teníamos claro que se tenía que lanzar, y es cuando Basset dice
que cree que puede ser contraproducente mandarlo”. Nada dice conocer
sobre los intentos previos y las sugerencias de enviar el mensaje con
anterioridad.
Al final, se tardó más de una hora en
enviarlo, primero, por “los 20 o 25 minutos” de debate y luego por “los
30 minutos de gestión del envío”, según sostiene Pradas. Entre las 19 y
las 20 horas fue el momento más crítico en los pueblos aledaños al
barranco del Poyo, cuyo desbordamiento provocó casi 200 de las 229
víctimas mortales.
“Usted imagine”, le comenta la exconsejera al
entrevistador sobre la demora en el envío, que “si el jefe de
Emergencias de mayor rango y el jefe operativo de la misma entran en un
debate incluso sobre la idoneidad del ES-Alert, sería un contrasentido,
incluso imprudente, que un mando político dijera sí o no sin tener la
técnica suficiente como para decidir. Tenía que escucharlos, el Cecopi
tenía que escucharlos”.
Pradas remacha que el ES-Alert se
envió por la presa de Forata y no por “el barranco del Poyo, del cual
no se había hablado en toda la tarde en el Cecopi”, advierte Pradas, en
contra, de nuevo, de lo recogido en la instrucción de la magistrada. El
mensaje inicial se preparó por la posible rotura de la presa, por lo que
no hubiera llegado a los móviles de los ciudadanos de la comarca de
l’Horta Sud, atravesada por el barranco del Poyo, pero nunca se llegó a
enviar.
Luego se fue ampliando el radio de acción
conforme se iba recibiendo más información hasta abarcar toda la
provincia de Valencia con el nuevo mensaje, cuyo contenido errado fue
decidido por “los técnicos”, según reitera Pradas.
La alarma sonó en los
móviles de muchos vecinos que estaban pugnando por salvar sus vidas
encaramados a la rama de un árbol o sobre el techo de un vehículo en
municipios como Paiporta, Catarroja o Picanya, según los testimonios
recogidos en el sumario. La mayoría de las víctimas mortales nunca
tuvieron la oportunidad de escucharla, porque ya habían fallecido.