martes, 21 de abril de 2026

València abrirá el plazo de información pública para adaptar el PGOU al Plan de Acción Territorial de la Huerta

 VALENCIA.- La Comisión de Urbanismo, Parques y Jardines, Espacios Naturales y Mejora Climática del Ayuntamiento de València tiene previsto, en la sesión ordinaria de este miércoles, acordar someter a información pública, durante un plazo de 45 días hábiles, la Memoria Justificativa para la adaptación de las Normas Urbanísticas y los Planos del Plan General de València al Plan de Acción Territorial de Dinamización y Ordenación de la Huerta de València (PAT).

El anuncio se publicará en el Diario Oficial de la Generalitat (DOGV) y en la web municipal, donde también podrá consultarse la memoria.

Este paso forma parte de un proceso iniciado en noviembre de 2020 con una moción que buscaba solventar los impedimentos de carácter normativo que dificultaban las iniciativas --tanto públicas como privadas-- para actuar en el ámbito de la Huerta, originados en la falta de concierto entre el planeamiento territorial y el municipal, explica el consistorio en un comunicado.

Con ello, todas las normas urbanísticas y planos del PAT se incorporan al Plan General, adaptando el régimen de usos del suelo no urbanizable. La adaptación no modifica la protección de la huerta ni innova la ordenación urbanística vigente.

Su objeto es adaptar el régimen urbanístico del suelo establecido por el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) a las determinaciones del PAT, sustituyendo las calificaciones y el régimen de uso y aprovechamiento urbanístico vigente por las categorías que establece el plan territorial. El resultado es un solo instrumento de referencia claro para cualquier actuación en este suelo.

Actualmente, cualquier actuación en suelo de huerta exige contrastar dos normativas distintas --el PGOU y el PAT-- y determinar en cada caso cuál es más restrictiva desde el punto de vista ambiental. Aunque el PAT no obliga a revisar los planes urbanísticos municipales, sí condiciona la vigencia de sus determinaciones a su compatibilidad con los objetivos del plan territorial.

Si el PGOU es menos restrictivo, prevalece el PAT de forma directa; si es más restrictivo, hay que valorar además si lo es también ambientalmente. Una interpretación que con frecuencia resulta compleja y discutible, y que obliga al Ayuntamiento y a la Generalitat a pronunciarse caso a caso.

El concejal de Urbanismo, Vivienda y Licencias, Juan Giner, ha señalado que «la seguridad jurídica es una condición indispensable para proteger bien la huerta». «Con esta adaptación evitamos que cualquier posible doble interpretación normativa genere confusión», sostiene el edil.

Al no tratarse de una modificación del planeamiento --el documento de adaptación no puede innovar la ordenación urbanística establecida--, el proceso puede tramitarse por un procedimiento más ágil que una revisión ordinaria del Plan General.

Sin embargo, desde Compromís se oponen a esta adaptación del PGOU al Plan de Acción Territorial porque «desprotege una parte importante de la huerta, desvirtúa su función agraria y como despensa alimentaria, y cerciora su valor medioambiental».

La coalición recalca que esta fórmula que el gobierno de María José Catalá llevará a la comisión de Urbanismo supone «un giro de fondo en el modelo de protección de uno de los principales patrimonios de la ciudad».

En esta línea, denuncian que «este documento, impulsado por PP y Vox desde el gobierno de la Generalitat y que ahora asumirá el gobierno de Catalá en el Ayuntamiento, abre la puerta a la turistificación y a la especulación del suelo agrario, especialmente en las zonas más vulnerables de la huerta».

«La propuesta permitirá, por primera vez, introducir alojamientos turísticos y actividades de restauración no solo en edificaciones existentes como las alquerías, sino también -aunque con limitaciones- en nuevas implantaciones en la huerta considerada degradada», añaden.

«Teniendo en cuenta que muchos márgenes de la Huerta con la ciudad están degradados, como ocurre en la zona de La Punta o en Benimàmet, esto abre la puerta a su destrucción a largo plazo. Estamos ante un cambio de modelo muy grave. 

Mientras el Botànic apuntalaba su protección, favoreciendo algunos usos económicos nuevos, la huerta no perdía su protección; era una apuesta por un espacio como despensa alimentaria de la ciudad que conservaba su función agraria y medioambiental», expone la portavoz de Compromís, Papi Robles, que anuncia el voto en contra de la formación en la comisión de Urbanismo.

En cambio, prosigue, «ahora encontramos un modelo totalmente mercantilizador, donde quieren que apartamentos turísticos, hoteles y otros negocios que no tienen nada que ver con la actividad agraria acaben dominando un paisaje milenario».

Para Compromís, los planos del documento «evidencian que los ámbitos donde se concentran estos cambios no son aleatorios, sino que afectan sobre todo a los bordes de la ciudad, espacios fragmentados y zonas con alta presión urbanística».

 «No es casualidad. Empiezan por las partes más débiles, pero es así como se va erosionando la protección hasta hacerla irreconocible», señala Robles.

Compromís advierte de que la introducción de usos turísticos, terciarios y de otras actividades económicas ajenas a la agricultura implica, en la práctica, un cambio de función del suelo. 

«Cuando la huerta se convierte en espacio para hacer negocio y especular, deja de ser Huerta. No es una convivencia de usos, es una sustitución progresiva», explica la portavoz del primer partido de la oposición, Papi Robles.

«La política más clara de Catalá en estos tres años de gobierno ha sido su apuesta por la turistificación. No solo no ha frenado la creación de nuevos apartamentos turísticos y hoteles, sino que ha abierto la puerta a que esta ciudad y la huerta tengan más. Es un despropósito total», denuncia.

Además, la coalición valencianista alerta de que la nueva normativa incrementa la discrecionalidad en la aplicación de los usos, al permitir interpretaciones caso por caso. 

«Están creando un marco más flexible y ambiguo que facilita que se tomen decisiones a medida. Y eso siempre acaba beneficiando a los mismos», apunta Robles.

 Para Compromís, el problema no es solo lo que se permite ahora, sino el precedente que se establece. «Hoy son excepciones muy limitadas. Mañana serán más usos, más presión y más degradación. Es el camino hacia la mercantilización de la huerta», concluye.

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