CASTELLÓN.- La brecha entre el PIB per cápita de la Comunitat Valenciana y la
media de España se ha ampliado casi dos puntos porcentuales desde 2019 y
ya se sitúa un 14,8% por debajo del promedio nacional, frente al 13%
anterior al COVID-19. Aunque la Comunitat recuperó el PIB real anterior a
la pandemia en el primer trimestre de 2023, el mayor crecimiento de la
población explica que la renta por habitante haya caído un -4,6% entre
2019 y junio de 2023, lo que supone un descenso superior al -2,5%
registrado para el conjunto del país.
Esta
es una de las principales conclusiones que muestra el informe La
evolución de la economía valenciana desde el estallido de la crisis de
la COVID-19, que ha presentado el director adjunto del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), Joaquín
Maudos, en la última sesión del V Congreso de Economía Valenciana,
celebrado en Castellón.
La jornada, organizada por la Generalitat
Valenciana y el Ivie, en colaboración con la Càtedra de Transformació
del Model Econòmic de la UJI, ha tenido lugar en el Salón de
Actos de la Facultad de Ciencias de Salud de la Universitat Jaume I y
ha sido clausurada por el secretario autonómico de Hacienda y
Financiación de la Conselleria de Hacienda, Economía y Administración
Pública, Eusebio Monzó.
El congreso ha comenzado con Joaquín Maudos Villarroya, que ha sintetizado en cifras la evolución de la economía
valenciana tras la pandemia de 2020. Además del PIB, ha analizado el
empleo, el dinamismo empresarial, las exportaciones, la inversión
extranjera y la competitividad, entre otros aspectos.
El mercado
de trabajo valenciano se ha mostrado más dinámico que el nacional entre
2020 y 2023, ya que, con datos de la Encuesta de Población Activa (EPA),
la cifra de personas ocupadas en el segundo trimestre de 2023 es un
6,4% superior a la del último de 2019, lo que supone un crecimiento casi
un punto mayor al de España (5,5%).
El informe también destaca la creación de empresas, con un
crecimiento del 1,2% en el número de sociedades registradas en la
Comunitat Valenciana en 2022 en comparación a las existentes a
principios de 2020, una evolución que también supera el 0,8% de
crecimiento del tejido empresarial español.
En cuanto al sector
exterior, aunque el número de empresas valencianas que exportan ha
aumentado en la Comunitat Valenciana un 12,7% entre 2019 y 2022 (dato
que contrasta con la caída del -9,45% de España), las exportaciones
valencianas han crecido con menor intensidad (36,9% vs 26,1% desde
2019), lo que nos ha hecho perder cuota exportadora.
Sin embargo, donde
la Comunitat Valenciana sale muy bien parada es en la atracción de
inversión directa extranjera. Así, entre julio de 2022 y junio de 2023
captó 3.323 millones de euros de inversión foránea, lo que supone
multiplicar por 4,3 la cifra de 2019.
El documento del Ivie
presentado en el V Congreso de Economía Valenciana señala como
preocupante el aumento de la brecha en renta por habitante que separa a
la Comunitat Valenciana de la media nacional, y que nos sitúa en la
posición 12 del ranking regional.
Del mismo modo, crece la brecha que
nos separa del promedio nacional en productividad. Si en 2019 la
productividad por hora trabajada era en la Comunitat Valenciana un 6,9%
inferior a la de España, en junio de 2023 es ya un 10,1% menor.
Por
último, Joaquín Maudos ha recordado el problema del elevado déficit y
deuda pública de la región. En 2023, con datos hasta junio, el déficit
valenciano se situaba en el 1,39% del PIB, por encima del 0,85% de media
de las regiones españolas.
En cuanto a la deuda pública como porcentaje
del PIB, desde el máximo alcanzado en marzo de 2021, ha ido
disminuyendo en la Comunitat Valenciana y España conforme aumentaba el
PIB.
Aun así, a fecha junio de 2023, la deuda valenciana suponía el
43,5% del PIB (la ratio más elevada de las CC.AA. españolas), 1,6 puntos
porcentuales (pp) más alta que a finales de 2019, lo que contrasta con
la caída de 0,5 pp de España.
Tras la conferencia del director adjunto del Ivie, que ha servido
para hacer un retrato de la actualidad económica de la región, la sesión
ha continuado con la Mesa de debate La transición energética y la
sostenibilidad de la industria, en la que han participado Eliseo
Monfort, catedrático de Ingeniería Química y co-director de la Cátedra
BP de Medio Ambiente Industrial de la Universitat Jaume I; Eugenio
Domínguez, CEO de Hybrid Energy Storage Solutions; y Jordi Ripollés,
profesor e investigador del Instituto de Economía Internacional de la
Universitat Jaume I.
La segunda parte del congreso ha comenzado
con una segunda mesa de debate en la que se han analizado los Retos y
transformaciones tecnológicas del clúster cerámico y su cadena de valor.
Para ello, se ha contado con la intervención de Juan José Montoro,
presidente de la Asociación de Técnicos Cerámicos (ATC); Victoria Zaera,
responsable de Medioambiente y sostenibilidad de ASCER (Asociación
Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos); y Francisco
Corma, gerente de QPT Consultores.
A continuación, ha intervenido
Manuel Rivas, jefe del Equipo de Análisis de Mercado, Dirección General
de Energía de la Comisión Europea, que ha ofrecido la conferencia
Crisis y transición energética de la UE: impactos en el horizonte de
2030.
Por último, el secretario autonómico de Hacienda y Financiación de la
Conselleria de Hacienda, Economía y Administración Pública, Eusebio
Monzó, ha clausurado la última jornada del V Congreso de Economía
Valenciana, que completa las sesiones celebradas el año pasado en
Alicante y Valencia.
Mientras, en los dos primeros encuentros se abordó
la evolución de la economía valenciana desde el Estatut d’Autonomia, y
los principales desafíos en la actualidad, esta última jornada se ha
centrado en analizar la transformación de la economía valenciana desde
la pandemia y los retos futuros.
Dentro de estos retos, el
congreso ha puesto especial foco en la transición energética, ya que
representa un desafío significativo para la industria española, y en
particular para el clúster cerámico, cuyo consumo de energía es
especialmente intensivo.
En un mundo cada vez más centrado en la
sostenibilidad, las empresas se enfrentan a la presión de reducir su
huella de carbono y adoptar fuentes de energía renovable. Esto implica
inversiones sustanciales, pero también oportunidades de innovación y
competitividad, así como una imagen más verde que puede atraer a
inversores y consumidores.