viernes, 17 de septiembre de 2010

Greenpeace seguirá denunciando la "ilegalidad" de la posible ubicación en Zarra

VALENCIA.- Greenpeace ha manifestado este viernes su rechazo a la posible ubicación del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares en Zarra y ha anunciado que seguirá denunciando la "ilegalidad" de este proyecto en los Tribunales y el "carácter antidemocrático" del proceso emprendido por el Ministerio de Industria, al mismo tiempo que animará a la ciudadanía a continuar con la movilización ciudadana.

La organización ecologista, en un comunicado, ha comentado que el proceso desarrollado por el Ministerio de Industria "ha vulnerado la legislación vigente sobre participación del público en materias ambientales", motivo por el que la entidad inició un contencioso-administrativo en la Audiencia Nacional.

Asimismo, la organización ecologista ha hecho hincapié en la "peligrosidad" de esta instalación y en la "necesidad" de poner en marcha "un plan urgente de cierre progresivo de las nucleares con el fin de reducir la producción de los residuos radiactivos y generar un amplio consenso social territorial y político".

"Además de ignorar el rotundo rechazo social, territorial, institucional y político al cementerio nuclear en esas comunidades autónomas, el Gobierno parece empecinado en seguir adelante con un proceso que vulnera la legislación vigente en materia de participación pública", ha declarado el responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace, Carlos Bravo.

Asimismo, la entidad ecologista ha destacado que "a la vista de las decenas de manifestaciones y concentraciones celebradas contra el cementerio nuclear y tras la aprobación en ese mismo sentido de multitud de declaraciones institucionales de todos los Gobiernos autonómicos con municipios candidatos y sus respectivos Parlamentos, así como de Diputaciones provinciales, Consejos Comarcales y Ayuntamientos, es obvio que no existe consenso alguno a favor del ATC". Según Greenpeace, "lo que resulta evidente es que este proyecto ha generado ya un amplio rechazo social, territorial y político".

Greenpeace considera que el ATC es una instalación "muy peligrosa" y ha añadido que los procesos de manipulación y almacenaje de los elementos de combustible nuclear que se ubicarían en el interior del cementerio "implican riesgos de accidente, además de la contaminación radiactiva rutinaria que se produciría, incluida la emisión de gases radiactivos al exterior".

Además, ha explicado que los residuos radiactivos se tendrían que transportar desde cada central hasta el cementerio en tren o por carretera, "lo que expondría a la ciudadanía al riesgo de escape radiactivo en caso de accidente o sabotaje".

Por otra parte, el 'Centro Tecnológico Asociado' "sería en realidad una instalación experimental nuclear para investigar con técnicas de transmutación, lo que provocaría riesgos adicionales de accidentes y la generación de nuevos residuos radiactivos", ha asegurado la formación.

Del mismo modo, el colectivo ha asegurado que "los residuos radiactivos de alta actividad son un producto inevitable de las centrales nucleares". Además, ha indicado que la industria nuclear "los ha producido irresponsablemente sin saber qué hacer con ellos durante sus más de 50 años de existencia".

"Son un producto muy peligroso, debido a su elevado potencial radiotóxico y a su alto nivel de radiactividad, que persiste durante cientos de miles de años", ha manifestado Greenpeace, quien ha añadido que la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) ha calculado el coste de su gestión en España, solo hasta 2070, en más de 13.000 millones de euros "de dinero público".

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