jueves, 4 de febrero de 2010

El FMI y el modelo económico / Luis Portillo Pasqual del Riquelme

El FMI señala que España tendrá que bajar los salarios. No cabe esperar del FMI una propuesta hacia una sociedad mundial más justa, equitativa y social. También sugería a los Gobiernos, en su revista Finanzas y Desarrollo, que -antes de meter la pata- le consultasen sobre "el momento adecuado para introducir las reformas" que ahora se pretenden justificar: recortes para los trabajadores al tiempo que se mantiene el statu quo para el capital. No, no se tocan las sicav, los paraísos fiscales, el fraude fiscal, entre otras cosas.

El FMI no se plantea, por supuesto, modificar el modelo económico trasvasando poder y riqueza hacia los trabajadores. Es lógico que si se pretende mantener el "pacto social vigente", favorable a los poderes dominantes, se opte por hacer reformas contraproducentes para los trabajadores y el Estado de bienestar.

Pero hay una alternativa diferente, más justa y más social, que el FMI no va a tocar: caminar hacia una distribución más justa e igualitaria de la renta y la riqueza (desde las ingentes ganancias de la banca y las finanzas especulativas hacia las clases trabajadoras y los desposeídos). Modificando el statu quo vigente y dominante no habría necesidad de alargar la edad de jubilación o los años de cómputo, ni reducir tiempo de trabajo, salarios, pensiones...

Es cuestión de avanzar hacia una sociedad socialista, tener esa perspectiva de largo plazo, defender las conquistas sociales y mejorarlas. ¿Quiénes se llevan los astronómicos sueldos y beneficios en épocas buenas y también en las malas? Si la correlación de fuerzas no es suficiente, habrá que plantearse medidas para presionar por una modificación del modelo dominante, en favor de un sistema económico donde pérdidas y ganancias estén más repartidas entre capital y trabajo. ¿O vamos a continuar con más de lo mismo?

¿Se ha planteado esto el PSOE? Los sindicatos de clase, ¿van a seguir manteniendo el statu quo vigente? Ése es el fondo de la cuestión, no las medidas a corto plazo.

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