Así lo explican en la estrategia de regeneración integral de los espacios rústicos afectados por la dana, elaborada por la UPV y presentada este jueves en el Centre del Carme (CCCC) con la participación del vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente y para la Recuperación, Vicente Martínez Mus. Al acto ha asistido el comisionado de la Generalitat para la reconstrucción, Raúl Mérida.
Los especialistas indican que supone "un considerable reto" incrementar la seguridad frente a las inundaciones en l'Horta Sud, a causa de la combinación entre la magnitud de los caudales y la "urbanización extrema".
Admiten que "en la rambla del Poyo será
imposible proteger a la población frente a una crecida similar a la
ocurrida", debido a la inexistencia de un hueco suficientemente amplio
para cruzar la conurbación València-Silla.
Por esta causa,
señalan que la defensa de la población se debe basar en tres actuaciones
infraestructurales "cuyas dimensiones y caudales de diseño es necesario
evaluar conjunta y cuidadosamente".
Una de estas actuaciones
es la laminación de la zona del Pla de Quart, que comprende las comarcas
del Camp de Túria y l'Horta Sud. En primer lugar, consideran que hay
que laminar y reducir el pico antes de la llegada del agua a las zonas
urbanas.
Según exponen, "descartada la presa de Cheste por su
escasa capacidad, difícil geología y afección al casco urbano", las
posibilidades se centran en el espacio rural del Pla de Quart, en la
margen derecha de la rambla del Poyo.
A su juicio, la actuación en este
lugar es "muy positiva" y proporciona "un lugar idóneo para la
renaturalización tanto del cauce como de las zonas inundables
contiguas".
La segunda de las actuaciones que explican es la
reforma y la ampliación de la capacidad del encauzamiento de la rambla
del Poyo entre el norte de Paiporta y la V-31.
Consideran que es posible pasar de la capacidad actual a cerca de 1.200 m3/s con "unas expropiaciones urbanas moderadas y la reforma de los puentes".
"Lamentablemente --remarcan--, esta intervención ha de ser
necesariamente dura y no proporciona muchas oportunidades para el uso
como corredor verde o ambiental".
En tercer lugar, proponen la conducción de aliviado de la rambla del
Poyo al nuevo cauce del Túria.
"La diferencia de caudales con el
objetivo deseado solo puede vehicularse a través de su desvío al nuevo
cauce del Túria", subrayan, y señalan que "actuaría tan solo cando se
agote la capacidad del cauce aguas abajo".
Según explican, la
toma ha de realizarse aguas arriba del puente de Ferrocarrils de la
Generalitat (FGV) sobre la rambla en Paiporta y la incorporación al
Túria, aguas arriba de la pedanía de La Torre.
Esta infraestructura
lindaría con la zona de huerta histórica y protegida de Faitanar. "Es
importante y posible que esta infraestructura sea lo más ambientalmente
correcta, por lo que sí que puede emplearse como corredor ambiental e
infraestructura verde", resaltan.
Paralelamente, los expertos
plantean la restauración hidrológico-forestal en la parte más elevada de
la cuenca del Poyo con el fin de retener agua y sólidos, "evitando su
coincidencia en el tiempo en la parte baja de la cuenca y favoreciendo
la infiltración".
Señalan que la incorporación de un caudal
importante al nuevo cauce del Túria exige incrementar su capacidad a
partir de La Torre "para no reducir el nivel de protección de Valencia".
En su opinión, esto es factible a través de la construcción de un cauce
menor profundizando en su zona central, alejado del pie de los cajeros,
y un pretil en coronación, o el reperfilado de la autovía marginal
derecha. Con esta actuación, según sus cálculos, se puede pasar de los
5.000 m3/s actuales, a cerca de 7.000 m3/s.
Además, los
especialistas indican que las hombreras o bermas de la sección
resultante se pueden renaturalizar "parcialmente" y ser utilizadas como
infraestructura verde entre La Torre y Castellar.
Respecto a la ciudad de València, subrayan que el nivel actual de
protección es "más que suficiente, muy superior al existente en
cualquier lugar de la Comunitat Valenciana, por lo que no se precisa
ninguna actuación, salvo la adaptación lógica para acomodar los caudales
que se decidiera trasvasar en su caso desde la rambla del Poyo.
Sí consideran que se debe subsanar el trazado en alzado de la
autovía frente a Manises para evitar la inundación de la huerta de
Paterna y que este desbordamiento pudiera entrar por Campanar al antiguo
cauce del Túria.
Indican que, aunque el empleo de las vías
extraordinarias de flujo del Poyo está descartado como tal a causa de la
urbanización, está en estudio la formación de conductos abiertos de
drenaje, sin tomas desde el cauce, pero abiertos aguas abajo, hasta
superar la V-31 y alcanzar el parque natural de l'Albufera.
Esto "podría
ser posible" en las dos vías de la margen derecha y entre Sedaví y
València. En este caso, entienden que estas vías sí que pueden ser
integradas en una red de infraestructura verde.
Por otro lado,
los expertos explican que hay otro tipo de actuaciones posibles tanto
en los afluentes del Poyo (Horteta o Gallego) como en la cuenta alta,
especialmente de restauración hidrológico-forestal y de recuperación de
cultivos abandonados que aumenten la infiltración reduciendo el flujo
superficial del agua.

